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EL INSÓLITO ENTE EN LA NIEBLA


“(…) entonces las grandes brumas ansiosas se espesan en el cielo cargado de saber, y los ojos que miran el océano desde lo alto de las rocas tan sólo ven una mística blancura, como si el borde del acantilado fuese el límite de toda la tierra. (...)"
Lovecraft, H.P. "La extraña casa en la niebla"
Constantemente el señor Lovecraft, me golpea el pensamiento con una bella imagen con miles de direcciones connotativas, justo en los momentos mas desnivelados y siendo mi mente una esponja con los significados.
A veces me ofusca mi esencial capacidad de ver las cosas de millones de formas distintas. No adherirme del todo a nada, me complica la existencia. En consecuencia, siempre me encuentro proclamando lo que no debería: mi propio YO. Todas estas múltiples formas de vivir, estas adiciones a ideologías, métodos, herramientas, etc., solo ponen en duda las metas individuales, y hacen cesar por completo la voluntad de las personas. El mundo entero esta en guerra con la propia razón (en la espesa neblina), y encima, como si fuera poco, ninguna institución permite el desarrollo del sentido común, sabiendo que el intelecto humano tiene la capacidad de autodestruirse.
Una persona puede derrocharse en palabras, y convertirse en un vanidoso; pero cuando comprende sus compromisos y conversa con las cosas es primero que nada equilibrada. Se volvería un estudioso del mundo, y su valor se resumiría al valor que posea el mundo, y su inspiración en la ventaja por sacudir el alma humana. Por esta razón opto por obligarme a sumergirme en algunos pensamientos, sino mi vida sería un sempiterno caos. Aunque cierta parte mía se niegue a hacer trato con otras cosas, pienso que, todo en la tierra es una novedad para el pensamiento, excepto el Olvido.
El pensamiento es íntegramente Luz, y se da a conocer por el mismo al vasto y eterno cosmos. Es una fuerza que ejercitando podríamos aprender a manejarla, y su uso puede ayudar a un individuo a progresar y hacer el Bien al mundo. Todos los individuos que participan del Bien no participan de él más que en una sola cosa, el pensamiento.
“La sabiduría, dice Platón, es un presente que los dioses hacen a los hombres, presente traído de la región superna por Prometeo con el fuego centellante.” Platón, en su República, llama al Bien idea del Bien, con la misma condición que los hombres fueron delineados por la idea del hombre y los gatos por la idea del gato, su idea es la Inteligencia suprema; es decir, el Bien absoluto. (Op. Cit. XI, 22.). No solo en la idea de Platón, sino, en miles de pensadores en culturas totalmente ajenas unas de las otras, se presenta de una forma u otra el pensamiento del Bien
La acción comienza desde adentro hacia afuera; y el poder, surge de la acción. Nadie puede preservarnos; sino, nosotros mismos. Y si pudiéramos comprender nuestros propios pensamientos y su relación con el bien (la guerra con la propia razón), el hombre inteligente/virtuoso florecería tal como es, sin tener necesidad de accionar.
Es importante, preguntarnos qué es el bien, a dónde se dirige, y qué lo distingue del mal. Pensando lo que nos dice Kafka: el mal sabe del bien, pero el bien no sabe del mal. Solo el mal posee conocimiento de sí mismo. (Cuadernos en octavo). Como sucede con la “Muerte Escarlata”, la famosa peste del cuento de Poe (La mascara de la muerte roja). En ningún momento el autor nos deja conocer donde surge, a donde se dirige, solo sabemos de su presencia cuando vemos a otro individuo padeciéndola o cuando ha penetrado nuestras entrañas. Irrefutablemente, como el bien y el mal, es algo que se presenta desde el interior, y de la cual, bajo ningún sentido podemos escapar. Y básicamente, en el cuento, nadie PENSÓ, ni pudo combatirla, ni siquiera la idea del príncipe Prospero de aislar a los burgueses del pueblo (acción marcadamente egoísta), destacando que en el aislamiento se vivían todo tipo de situaciones dionisiacas.
Existen infinidades de cosas de las que no podemos extraviarnos, no solo del bien y del mal, de la razón y de la inopia, además, deberíamos tener en cuenta que las personas nacemos inclinadas a determinados fines, malos o buenos, cerca o lejos de la mítica blancura. Viendo los acantilados como límites de toda la tierra. Condicionadas, horrorosamente.
Artemisa


Hice un despelote de cosas que ni me lo creo je. Acabo de mezclar a Platón con Lovecraft xD, hell yeah! Ah re jaja. Bueno, no se, podría poner mas cosas, pero sería ampliar mas el tema, y no quiero que se aleje de esa significación. Guste o no, es una idea que me pareció compartible. Espero que sea útil.