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PACTA SUNT SERVANDA

Si alguna vez existió un mundo de luz y color hubo un impulso extraño, tal vez ignorado, inhumano, que se atraganto devorándolo. Si gobernaba la paz en las alturas y era el cielo de un celeste imposible para los incrédulos ojos. Hubo un tiempo del caos perpetuo que fue victorioso para él. Luego el sol estúpidamente redondo y anaranjado. Y la noche estrellada.
Y así, inmortal y apática órbita. Mi realidad en el medio.
Si tengo esta especie de ventaja divina que me impide caer en la lóbrega sombra -porque aun siendo de noche, tengo a las estrellas que me iluminan- debería aceptar el hecho de que el caos juegue con los peones de mi ajedrez.
En el transcurso de aquella noche te pasé de largo, en el intento de ser quien realmente soy, olvidando lo que anhelabas que llegue a considerar -cuanto de mí misma puede ver en tus ojos- y disminuí la hemorragia de mi costado. Debajo del frío reflejo de la luna me encontré confrontando en lágrimas al pasado por culpa de un pacto desligado. Ahora solo escribo estas pobres palabras mientras el paso de esta noche se hace palpable.-
En la penumbra indiferente anduve lejos intentando encontrar luz solo para hallarme con aquel fuego. Entonces, nació una parte de mi de las cenizas en la madrugada que examiné tus gestos. Éramos almas cenicientas en la casa de nuestro dios, tornándonos aun más mustias, aumentando la densidad de la nube al mezclar nuestros grises.
Ahora se arroja solo el mismo vacío, a la deriva, en el océano negro por el apurado despertar de la humanidad tácita. Se pierde entre las petroleas y furiosas olas. Desvaneciéndose donde no hay preguntas resplandecientes ni respuestas tétricas. Parte de mi realidad, de mi alma, de mi destino, me abandona con el y, a su vez con el peso de una decisión ancestral, que se forjó en el núcleo de este mundo arcano al que denomino alma.
La gente duerme en sus cálidos hogares y yo, en el medio de las aguas marítimas -sacudidos por la brisa marina los recuerdos- sentada en una pequeña piedra, intento contar las estrellas del fondo del cielo que se disuelve con el vacío.


Cafferata Mariana
Dedicado a That Wolf