Abrí un nuevo correo para que cualquier duda que tengan, o si enfrentan algún problema y quieren hablar con alguien puedan escribirme. No hace falta que pongan sus datos reales ni nada. Contacto: saerwen.i@gmail.com

Expliquenme, pero la verdad.

Ser totalmente consciente de mi incapacidad para percibir la realidad de forma agradable. Disfrutar de las cosas que te hacen disfrutar de la vida, encontrar placer en estar tranquila, y demás. Me esta haciendo mierda por dentro, pero la clase de hacerme mierda de la que siento que no puedo volver. Todo por unas putas reacciones químicas del cerebro, y sus mierdas de neurotransmisores.  
Quiero ser libre de esto pero no tengo adonde escapar de mi propia mente. Definitivamente tengo una habitación en el infierno con mi nombre en la puerta, porque si esto no es muerte, entonces, ¿qué es? Hubiese preferido enfrentar otra enfermedad a ésta, mil veces. Que mi mente me joda así me está volviendo cínica, y me da miedo, miedo de perderme en lo inhumano. ¿Por qué no podría simplemente enloquecer o perder la conciencia? ¿Por qué tantos asesinos quitando vidas que desean ser vividas y no la mía? No hay un rincón de mi cuerpo que no me duela. ¿Y qué me pueden decir que alivie esto? Nada, porque esto no se va. ¿Como carajo hago para encontrar otra forma de descansar que no sea en la muerte?

Dejenme tranquila con estos demonios.
Quiero estar sola con ellos.

Ninn me dijo que sentía que yo era una princesa hechizada por el odio de una bruja. Que me lanzo al nacer una especie de corrupción para destrozarme el alma. Cuantas veces deseé que fuese así, que sea como el anillo único que los arrojas a las llamas del monte del destino, y toda la corrupción se esfume.

Soñe que cavaba con mis manos mi propia tumba. Y la tierra se volvía sangre, en mis ojos había tierra y sangre. Nunca entendí si me había lastimado con la tierra o qué. Me soñé en la noche cerrada, arrodillada, arrancando la tierra con mis manos chiquitas, y sangraba, juntos con mis ojos, mientras cavaba mi tumba. En el cartel decía mi nombre, pero era viejo. Estaba desgastado. ¿Me estaba desenterrando acaso o me hundía en la sangre? Qué demonios le pasa a mi mente con ese tipo de sueños. No le quiero contar a nadie así que voy a coserme la boca. 
Y ahora me voy a intentar dormir con los ojitos cansados. Lloraré hasta quedarme dormida.